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Por ello, la piel de los pies tarda 4 veces más en regenerarse.
El uso de zapatos y calcetines durante todo el día crea a menudo un ambiente húmedo que los perjudica.
Como consecuencia del desgaste y el roce de los zapatos, se produce el engrosamiento de la capa más externa de la piel, lo que da lugar a la formación de las típicas durezas o puntos de presión dolorosos.
Más allá de lo estético, las durezas provocan molestias que afectan nuestro día a día y nos obligan a cambiar de zapatos o a renunciar a una actividad por el dolor de pies.
Para reducir estas durezas, eliminar grietas y sus molestas consecuencias, tu loción corporal no es suficiente.
Es necesario utilizar una crema específica para pies.