Son más de 200 los virus que pueden causar un resfriado.
El más frecuente de ellos es el rinovirus con más de 115 variedades, seguido a distancia por el coronavirus.
Al existir tantos virus, no es difícil contraer más de un resfriado a lo largo del año, de hecho, en los adultos se calcula de media de 2 a 5 resfriados/año.
Los síntomas más comunes son: congestión y secreción nasal, estornudos, cansancio y malestar general.
Puede haber escozor y lagrimeo en los ojos, sensación de presión en los oídos y dolor de garganta.
No suele haber fiebre, y si se presenta, no alcanza más allá de unas décimas (febrícula: 37-37,5ºC).
El resfriado común es muy contagioso.
La persona afectada expulsa virus a través de la saliva y secreciones nasales.
Una vez propagado el virus en el ambiente, penetra por la nariz y probablemente también a través de las conjuntivas de los ojos de otra persona. Ya en la mucosa, el virus se multiplica y provoca una inflamación aguda.
El contagio también puede producirse tocando objetos contaminados con las manos y llevándoselas luego a la nariz o a los ojos.
Las amígdalas de la nariz y garganta se hinchan debido a la infección vírica.
Al tragar, algunas partes de la superficie de la garganta se frotan y aprietan las amígdalas hinchadas, produciendo el dolor.
El pequeño conducto que lleva las lágrimas de los ojos a la nariz tiene unas venas muy grandes.
Estas se hinchan en caso de resfriado y bloquean el conducto pequeño causando una aglomeración de lágrimas en el ojo.