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Tratamiento

¿Qué debo preguntar al profesional sanitario?


Sólo los profesionales sanitarios le pueden aconsejar sobre sus problemas de salud.
El médico le diagnostica el resfriado y le receta los medicamentos que debe tomar.
Si no acude al médico, al tratarse de un proceso leve, el farmacéutico le dará la información sobre los medicamentos a tomar y le aclarará las dudas que pueda tener.



Los antibióticos son ineficaces para el resfriado

 

1. No existe un solo medicamento capaz de eliminar el virus del resfriado, por lo que no se puede combatir al agente que lo causa.
Por ello, el objetivo del tratamiento consiste en mejorar el estado general del paciente, aliviar los síntomas que presenta y evitar las complicaciones.

 

2. Al tratarse de una infección de carácter vírico, los antibióticos resultan ineficaces, porque la función de éstos es combatir otro tipo de microbios, como las bacterias.
Así pues, es inútil y contraproducente tratar un resfriado común con antibióticos. Sólo deberán tomarse si el médico los receta para evitar o tratar alguna posible complicación.



Hay diferentes tipos de medicamentos básicos para aliviar los síntomas del resfriado.


Analgésicos y antitérmicos:
Se utilizan para aliviar la fiebre (si se presenta), el dolor de cabeza y de garganta y para mejorar el malestar general.


Contraindicaciones:
Los pacientes con problemas gastrointestinales, tipo úlcera de estómago, y los que tengan alteraciones de coagulación de la sangre deben consultar con un profesional sanitario para determinar el tratamiento más adecuado a seguir.

 

Anticongestivos nasales:

Provocan la constricción de los vasos que riegan la mucosa nasal. Así se disminuye la congestión nasal y se alivia la secreción nasal y el exceso de mucosidad. Se administran por vía nasal u oral.

 

Contraindicaciones:
Deben limitarse sus dosis y la duración del tratamiento. Lo más aconsejable es no superar los 3 días para evitar la llamada congestión rebote; es decir que en lugar de descongestionar provoque el efecto contrario: la obstrucción. Están contraindicados en pacientes con hipertiroidismo, diabéticos, hipertensos y pacientes tratados con antidepresivos. Pueden causar alteraciones en el sistema nervioso central (somnolencia, alteraciones del ritmo cardíaco)


Antihistamínicos:
Se acostumbran a utilizar combinados con otros medicamentos para aliviar la congestión nasal, la secreción abundante y los estornudos.

 

Contraindicaciones:
No deben combinarse con fármacos que puedan causar alteraciones del sistema nervioso central ni con alcohol. Están contraindicados en pacientes con hipertrofia prostática, glaucoma, obstrucciones gastrointestinales o urinarias, asma bronquial y arritmias cardíacas. Algunos provocan somnolencia, por lo que habrá que tener precaución al manejar maquinaria peligrosa o conducir vehículos.

 

La automedicación es una práctica muy frecuente durante el resfriado.

Cualquier duda consulte con su farmacéutico.

 

 

Antitusígenos:
Para aliviar la tos. Se utilizan frecuentemente el dextrometorfano y la codeína, indicados para el alivio de la Tos seca.

 

Contraindicaciones:
La codeína no debe utilizarse en niños menores de 4 años porque existe el riesgo de trastornos respiratorios. Entre sus efectos secundarios se encuentran el estreñimiento y la sedación.

 

Expectorantes y mucolíticos:
Se utilizan para facilitar la fluidez de las secreciones en caso de Tos productiva.

 

Contraindicaciones:
Los efectos secundarios son muy raros. Está descrita alguna reacción de tipo alérgico, leve y que cede al suspender alteraciones gastrointestinales (nauseas, ardor gástrico o diarreas). En caso de embarazo, es necesario consultar con el médico. Las personas intolerantes a la lactosa deben tener en cuenta que algunos preparados contienen este componente. Otros contienen etanol, por lo que se tendrá en cuenta en enfermedades hepáticas, en caso de epilepsia, de embarazo y en los niños.

 

 

Otros remedios


Existe una amplísima gama de remedios populares cuya eficacia puede ser discutible en según que casos, pero que tienen la gran ventaja de que no perjudican la salud:

 

  • Vahos de eucalipto y lavanda.

    Advertencias: No son aconsejables en niños por el peligro de quemaduras y por el riesgo de que una excesiva inhalación de esencias pueda provocar problemas bronquiales. Una alternativa: llenar el baño de vapor y que el niño respire un rato en ese ambiente. También resultan muy útiles los humidificadores mecánicos.

    Para favorecer la hidratación de la mucosa nasal y mantener la humedad necesaria en las vías respiratorias pueden realizarse inhalaciones de vapor, cubriéndose la cabeza con una toalla para formar una cámara que lo contenga. A menudo se añaden sustancias balsámicas como el gomenol, el alcanfor o la terpina, dada su acción ablandadora y humidificante de las vías respiratorias.

 

  • Lavados nasales con suero fisiológico

    Sirven para mejorar la fluidez y la eliminación de las secreciones nasales, lo que ayuda a descongestionar la nariz.
    Son muy útiles en caso de niños pequeños y bebés porque les facilita la respiración mientras maman o toman el biberón.

 

  • Gárgaras

    Las gárgaras de agua tibia con sal varias veces al día alivian la sequedad de la garganta.

 

¡Las embarazadas nunca deben tomar un medicamento sin consultarlo antes con su médico!


Por lo general, los síntomas del resfriado son leves aunque molestos.
Es recomendable el reposo, hidratarse (agua, zumos, infusiones...) y la utilización de medicamentos que combinen analgésicos, antitérmicos y descongestionantes nasales para aliviar los síntomas.

Algunos remedios sugeridos por las medicinas complementarias

 

 

  • Baños
    A los baños se les atribuyen propiedades relajantes y en algunos casos curativas.

    • Baño de pies con mostaza: sumergir entre 10 y 15 minutos los pies en un recipiente con agua caliente y una cucharada de mostaza en polvo.
    • Baño aromático: 2 gotas de tomillo, 2 gotas de eucalipto, 3 gotas de limón; sumergirse en el agua e inhalar los vapores.

 

 

  • Recetas

    ¡Apunta las recetas más prácticas...!



    Tisana de jengibre:
    preparar una rodaja de jengibre, un cuarto de limón, una ramita de canela, cuatro clavos, todo ello bien disuelto en agua hasta que hierva, momento en que se le añade una pizca de nuez moscada.


    Jarabe de cebolla y laurel:
    trocear una cebolla y hervirla en un litro de agua con 5 cucharadas de azúcar integral hasta que espese como el jarabe. Después, añadir el laurel. Mantener la mezcla a fuego lento hasta que espese. Colar, conservar en la nevera y tomar entre 3 y 4 cucharadas soperas al día.


    Ajo con limón:
    tomar durante 4 días un ajo partido por la mitad (como si fueran dos cápsulas) junto con el zumo de 3 limones.


    Zumo de limón, miel, un poco de ron y agua caliente:
    tomarlo media hora antes de ir a dormir. Contiene alcohol, por lo que no debe mezclarse con antihistamínicos.

 

 

  • Homeopatía

    La homeopatía, una forma terapéutica que estimula naturalmente la capacidad defensiva del organismo, ofrece algunos recursos alternativos como el Aconitum napellus, la Belladona, el Mercuris solubilis, el Ferrum phosphoricum o el Kalium bichromucum. Se recomienda consultar a un profesional cualificado antes de tomar esos preparados.

 

 


Niños, ancianos, mamás en período de lactancia y embarazadas requieren una atención especial

 

Hay cuatro grupos de riesgo que, por sus características, merecen un cuidado especial tanto durante el transcurso del resfriado como a la hora de tratarlo.

 

 

  • Niños: si tienen fiebre es muy importante consultar con el pediatra antes de dar cualquier tipo de medicación.
    No se deben dar friegas de alcohol para bajarla. Podrían provocarle una intoxicación etílica por inhalación y por absorción del alcohol a través de la piel. Bañar a un niño con fiebre en agua tibia no es perjudicial.

 

 

  • Embarazadas: nunca deben tomar medicamentos sin consultarlo antes con el médico; tampoco los que se venden sin receta. El farmacéutico también podrá orientar y aconsejar.

 

 

  • Mujeres en período de lactancia: no deben tomar nunca medicamentos sin consultarlo antes con el médico.
    Siempre deben asegurarse de que pueden seguir este tipo de tratamiento. El farmacéutico también puede orientar y aconsejar.

 

 

  • Ancianos: tienen menos defensas ante las complicaciones que pueda provocar un resfriado. Al ser frecuente que tomen otros medicamentos, es imprescindible consultar con un profesional sanitario antes de iniciar un tratamiento.
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