Una buena nutrición nos prepara contra las enfermedades infecciosas
Se recomienda llevar siempre una dieta variada y equilibrada, no sólo cuando se está enfermo.
No obstante, existen una serie de recomendaciones dietéticas específicas para el período que dura el resfriado:
- Beber mucho líquido:
agua, zumos, infusiones, caldos.
En el caso de personas que deben seguir una dieta de restricción de líquidos y/o sal por problemas renales, cardíacos u otros, las recomendaciones deberá realizarlas un médico.
- Como se acostumbra a perder el apetito, hay que tomar alimentos muy nutritivos y preparados de forma fácil de digerir.
- Los cítricos aportan altas dosis de vitamina C, pero la recomendación de su ingesta no se limita al curso del resfriado, sino que es una sana costumbre que forma parte de una dieta equilibrada.
- Es muy recomendable ingerir fruta fresca, verduras y hortalizas en abundante cantidad.
Hay algunas medidas higiénicas que hacen más llevaderos los síntomas del resfriado o evitan el contagio a otras personas
La higiene actúa de barrera frente a los virus al crear un ambiente más limpio, ya que éste dificulta su supervivencia y reproducción.
Asimismo, si se mantienen conductas saludables se mejora el curso de la enfermedad.
- Si existe fiebre, resulta conveniente hacer reposo en cama.
- No exponerse al frío, aunque éste no sea la causa directa de los resfriados.
- Evitar los ambientes cerrados, sobre todo si hay mucha gente.
- Evitar totalmente el contacto (activo y pasivo) con el tabaco.
- Utilizar pañuelos de papel.
- No compartir la toalla.
- Lavarse frecuentemente las manos.
- Taparse la nariz y la boca al toser y estornudar.
- Humidificar el ambiente para evitar que se sequen las mucosas de las vías respiratorias.
- No abrigarse en exceso para no interferir en la sudoración y la transpiración normal de la piel.